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LA MODERNA GLOBALIZACION: UN IMPERIALISMO EXCLUYENTE

Por: Humberto A. Martinelli Montoya

hamartin@terra.com.pe

INTRODUCCION

Un grito de protesta se oyó en las calles de Buenos Aires y se repitió en Rosario, Córdoba, Mendoza, extendiéndose como el torrente de un río caudaloso que desborda a sus cauces habituales para arrasar todo lo que encuentra a su paso. Un grito de la gente común, que si bien es cierto vino acompañado de saqueos y actos violentos, inevitables en este tipo de convulsiones sociales, era la expresión genuina del rechazo popular a la clase política, a sus discursos y gestos vacíos de contenido, a su arrogancia y soberbia, y a su carencia de sensibilidad social, demostrada en sus decisiones gubernamentales empeñadas en atender los servicios de una agobiante e impagable deuda externa, acomodar cifras macroeconómicas y cerrar balances pactados con instituciones supranacionales, olvidando por completo las oprobiosas condiciones de existencia de la población, en una economía de ficción representada por la paridad del peso con el dólar estadounidense.

Este sentimiento de rabia, frustración, impotencia y desazón colectiva contenido durante años explotó en un momento crítico y se llevó no sólo almacenes, supermercados y oficinas públicas, se llevó a De la Rúa, Cavallo y a todo cuanto fuese símbolo de autoridad, poniendo a esa nación al borde del caos y la anarquía.

Los dramáticos acontecimientos que provocaron la caída del Gobierno en la República Argentina plantean una serie de interrogantes para procurar entender las razones por las cuales un país poseedor de tantos recursos terminó sumido en una crisis tan profunda. Desde luego, podrán esgrimirse motivos que van de la corrupción e ineptitud de la clase política de aquella nación hasta los de naturaleza financiera y fiscal incluyendo al Fondo Monetario Internacional (FMI) por no haber acudido en una nueva operación de rescate proveyendo fondos para palear la difícil situación tal como lo había hecho en diversas oportunidades anteriores con ese país sudamericano.

No se pretende cuestionar la valía de las explicaciones que puedan darse a partir de esas consideraciones, sin embargo existen temas de fondo que si bien es verdad han hecho eclosión en esa nación, previamente habían precipitado crisis en países como Brasil, Malasia, Rusia y México para citar los casos más relevantes. Temas referidos a la aplicación de modelos económicos, la correlación de fuerzas al interior de los estados nacionales con su correspondiente escala de valores y prioridades, la presión imperialista ejercida desde el hemisferio norte hacia los países subdesarrollados y la tendencia que está adoptando la globalización influenciada por la revolución científica y tecnológica que con sus cambios vertiginosos ha modificado drásticamente la realidad.

El planteamiento neurálgico, como lo indica el título del presente documento radica en que el proceso de globalización apuntalado desde su origen por la revolución industrial y el surgimiento del sistema capitalista como el principal modo de producción sobre el planeta, esta experimentando un viraje que se traduce en la exclusión, marginación y olvido de inmensas poblaciones en todo el orbe. Si en el principio y la mayor parte de la era industrial la globalización atrajo a millones de campesinos a las ciudades y complejos fabriles para ofrecerles mejores condiciones de trabajo y oportunidades de acceso a una calidad de vida superior, está situación comenzó a revertirse en los años setenta. La crisis y el ascenso del capital financiero como principal eje motriz de la economía mundial en sustitución del capital productivo otorgaron un carácter especulativo y rentista a las inversiones, dejando en segundo plano aquellas de naturaleza real y vinculadas a la producción.

En esté contexto las megafusiones, las políticas de reducción de costos y los avances en tecnología (léase robótica) atentaron contra el factor trabajo dando lugar a significativos niveles de desempleo con la secuela que ello tiene sobre los afectados pero con un agravante agregado: Dadas las nuevas condiciones de calificación requeridas para incorporarse al mercado laboral la mayor parte de los que perdieron su empleo carecían de opciones verdaderas para aspirar a otra plaza.

Está perniciosa tendencia de la globalización se hace extensiva a amplias zonas de la tierra, que por carecer de recursos atractivos a las corporaciones transnacionales se ven completamente marginadas. En Indoamérica, Asia y Africa abundan regiones abandonadas, ignoradas condenando a sus habitantes a padecer hambre, enfermedad, carencia de educación y en general una ínfima calidad de vida.

Pero, para comprender cómo hemos arribado a la crítica situación actual, en el primer capítulo se describe la forma en la cual los grandes capitalistas arrebataron a los pueblos su derecho a participar en el usufructo de la riqueza. Se hace mención a la emergencia de los sectores más conservadores, capturando los centros de poder e imprimiendo con su control políticas neoliberales que acabaron desbaratando una prolija arquitectura de previsión social, edificada tras muchos años de lucha, retirando al estado de su intervención en la economía, - sea mediante privatizaciones o desregulaciones - , abriendo indiscriminadamente los mercados de los países pobres lo que en última instancia condujo a la trasnacionalización de economías nacionales, dejando a las industrias y formas productivas locales a merced de estos capitales, cuyos intereses estaban muy distantes a las necesidades de esos estados.

Más aún, en éste capítulo inicial se refiere el uso de la violencia y la instalación de regímenes autoritarios, amparados por poderes imperialistas, para someter cualquier atisbo de resistencia a las reformas. En esta misma dirección se señalan las campañas orquestadas para desacreditar y aislar a los partidos políticos, sindicatos, organizaciones y líderes sociales que constituyesen obstáculos a la imposición de la ideología liberal.

En el segundo capítulo se presenta en forma descarnada el cuadro de desigualdad y marginación que se expande en el planeta. Las cifras en materia de distribución del ingreso, empleo y calidad de vida, utilizando conceptos tales como alimentación, salud y educación dejan traslucir no sólo una distancia sideral entre las expectativas y modus vivendi de ricos y pobres sino, además, las deleznables condiciones de miseria, desnutrición, enfermedad, mortandad e ignorancia que padecen millones de seres humanos en todos los continentes, particularmente quienes residen en los países subindustrializados.

 

A continuación, en la tercera sección, se hace un seguimiento y análisis de las repercusiones que ha tenido la globalización desde los albores del capitalismo y su evolución en el tiempo hasta llegar a nuestros días.

Finalmente, la cuarta parte viene a constituir una propuesta de cara al porvenir. En ella lo fundamental es recuperar al hombre como protagonista y beneficiario primordial de la economía. Se hace un llamado a la clase política para recuperar su responsabilidad social y se pone sobre el tapete una gama de alternativas y lineamientos de acción destinados a aprovechar las oportunidades abiertas por los progresos en ciencia y tecnología, lo que en buena cuenta supone una inserción de los países pobres y sus habitantes en el proceso de globalización.

 

CAPITULO I

 

EL IMPERIALISMO POST-GUERRA FRIA: SUPREMACIA DEL NEOLIBERALISMO Y ABANDONO DE LOS PACTOS SOCIALES

"Por tanto, hay que reconocer en el imperialismo un contenido de progreso y otro de peligro: resistir éste y aprovechar aquel es el planteamiento que los Apristas llamamos antiimperialismo constructivo; que, como lo propone nuestro planteamiento programático, admite la necesidad y reconoce los beneficios del capital extranjero que llega trayendo adelantos, pero condiciona y exige medidas de control para sus posibles excesos. Y esto implica y obliga a tratar con él". (Extracto del discurso de Víctor Raúl Haya de la Torre el 20 de Agosto de 1931 en el Primer Congreso Nacional del Partido del Pueblo)

La crisis desatada en los años 70 dio como consecuencia la drástica alteración del orden internacional establecida hasta entonces. La caída significativa de las tasas de rentabilidad del capital propiciaron reacciones de los sectores vinculados a los más poderosos inversionistas, los mismos que afectaron tanto el ámbito económico como el político y social.

 

    1. Ascenso del Capital Financiero como Agente principal de la Economía

Mundial.

Desde el punto de vista económico ocurrieron dos fenómenos paralelos. Por una parte, la concentración de capital en enormes conglomerados que, lejos de atender prácticas competitivas propias a la economía de mercado, - sustentadas por ejemplo en la mejora de la calidad de los bienes y servicios ofertados, constituyeron monopolios, oligopolios y toda suerte de organizaciones que por la concentración de poder que albergaban en su seno atentaban precisamente contra el correcto funcionamiento del sistema económico de libre mercado al cual decían adherirse. Por otra parte, el capital financiero desplazó al capital productivo real como principal agente impulsor de la economía mundial, propiciando con ello que los criterios decisorios para las inversiones atendieran más a consideraciones rentistas que a evaluaciones de riesgo en la elaboración y comercialización de productos tangibles o intangibles.

Julio C. Gambina , recoge información publicada en el Boletín Informativo Techint 295, en el cual "se menciona que entre mediados de los años 70 y 90 la exportación de bienes y servicios pasó del 12% al 17% del PBI mundial, con un multiplicador de entre 2 y 3, el flujo mundial de Inversión Extranjera Directa pasó de 28 mil millones de dólares a 318,000 millones, con un multiplicador mayor a 10, en el mismo período el intercambio diario en los Mercados de Cambio pasó de 15 mil millones de dólares a 1.3 billones, con un multiplicador de casi 90. Al mismo tiempo, destaca la enorme diferencia existente entre la significativa evolución de los Derivados Financieros por un lado y la lenta evolución del

PBI Mundial y el Comercio Mundial.

    1. La Conquista del Poder Político por los Sectores más Conservadores:

Imposición del Neoliberalismo en las Decisiones Gubernamentales.

En lo referente al escenario político, la agresividad de los grandes capitalistas supuso el ascenso de los sectores más conservadores a la cúspide del poder. En los países desarrollados, con sistemas de democracia relativamente estables, los partidos derechistas comenzaron a desplazar en las diversas instancias gubernamentales a las agrupaciones políticas de centro o izquierda, las mismas que se vieron incapaces de soportar la abrumadora ofensiva ideológica de los representantes del gran capital apoyados por la profusa propaganda de los medios de comunicación, poseídos por ellos, y beneficiados además de los avances en las tecnologías que los hacían cada vez más poderosos en su capacidad de influencia sobre la opinión pública.

Además, es conveniente anotar que la coyuntura internacional signada por el derrumbe del comunismo y el fracaso de muchos gobiernos de tendencia socialdemócrata, agravados por la proliferación de casos de corrupción, abonaron el terreno para el avance incontenible de los sectores más reaccionarios.

Las políticas de liberalización, marcadas por privatizaciones, desregulaciones, apertura irrestricta de los mercados, "flexibilización" de las condiciones laborales, supresión de la participación del estado en la previsión social y el súbito desconocimiento de derechos sociales que tomaron casi tres cuartas partes del siglo en ser conquistados, - no sin sangre, sudor y lágrimas -, echaron por tierra una arquitectura social trabajosamente diseñada para proteger a los sectores sociales mayoritarios del natural proceso de acumulación que tiene el capital en el sistema de producción capitalista. Así, las políticas keynesianas que restaban parte de la ganancia al inversionista para ser transferida a la sociedad ya sea mediante salarios dignos y satisfacción de derechos laborales o mediante tributos que permitían a los estados desarrollar inversiones sociales para el bienestar general fueron abandonadas.

Muerta la revolución Bolchevique, que pretendió sin éxito erigir un sistema alternativo, los sectores más acaudalados no encontraron razones para seguir compartiendo sus tasas de ganancias y se dedicaron a recuperarlas sin desenfreno.

    1. Imperialismo y Violencia: Socios para las Reformas Neoliberales en los Países Pobres

En los países subdesarrollados, se agregó el expediente de la violencia para poder acometer los cambios exigidos por el capital Trasnacional. De esta forma, se configuró una alianza entre las castas más acomodadas, representadas por organizaciones empresariales locales, las cúpulas castrenses y los inversionistas internacionales apoyados por sus gobiernos y estructuras de poder supranacional, - acaso el Estado Trasnacional - con entidades como el FMI, BM, BID y otras dependencias que fijaban las políticas que religiosamente debían obedecer los gobiernos, a cambio de lo cual recibían respaldo económico en la forma de créditos, y político, mediante la deliberada colaboración para ejercer la represión social.

 

No es de extrañar que en Indoamérica, como en la mayor parte de los países del tercer y cuarto mundo, la aplicación de reformas de contenido neoliberal fueron llevadas a cabo por dictaduras o regímenes que, siendo nominativamente democráticos, presentasen un elevado grado de autoritarismo. En verdad ambas versiones vinieron a ser las dos caras de una misma moneda.

Pinochet, como banco de prueba a mediados de los 70, Videla en Argentina y las distintas dictaduras que sacudieron nuestro continente hasta llegar a Fujimori, mostraron una receta relativamente simple pero atroz para imponer a los pueblos las exigencias de las Corporaciones Multinacionales: Represión Total de cualquier atisbo de resistencia. Primero se creaban las condiciones para desarrollar campañas con la finalidad de desestabilizar a los gobiernos democráticos de la región y desprestigiar a los partidos políticos, sindicatos, agrupaciones de base y lideres sociales. Luego, la maquinaria militarista emergía directamente o encubierta como agente " restaurador". De está forma, las radicales reformas neoliberales no hallaban capacidad de oposición y se podían ejecutar con celeridad.

 

1.4 El Quiebre de la Solidaridad como Valor Social.

A lo largo de décadas el concepto de solidaridad social fue considerado como un pilar en los estados del bienestar. Este concepto tenía una serie de manifestaciones. En primer término, planteaba una distribución más equitativa de la riqueza en todo el espectro de la comunidad, para lo cual debían reducirse las tasas de ganancia de los capitalistas y transferirse al resto de la sociedad, sea mediante remuneraciones más justas o vía tributos, como ya se ha citado previamente. En segundo lugar, aparecía la capacidad de cimentar modelos de producción alternativos al capitalismo, - como las cooperativas, tan defendidas por el aprismo desde sus orígenes -, en los cuales la distribución de los beneficios atendía más a criterios de reciprocidad y atención de necesidades que a la acumulación de capital. Una tercera expresión de este concepto eran las organizaciones de base diseñadas para realizar labores de ayuda humanitarias a los sectores más desprotegidos, las mismas que contaban con el apoyo de agencias gubernamentales y programas internacionales. Está forma de organización que – en nuestro país eran representadas por el Vaso de Leche y los Clubes de Madres entre otros -, tenían la virtud de fomentar la capacidad de gestión colectiva en las zonas más empobrecidas, contribuyendo con ello no sólo a paliar necesidades básicas, sino a elevar la autoestima de las poblaciones que participaban en ellos. Debe admitirse, sin embargo, que en muchos casos la participación estatal distorsionó su funcionamiento generando chantaje y subordinación a los sucesivos gobierno de turno.

La frenética embestida de los grandes capitalistas locales y multinacionales, incluyó el ataque al concepto de solidaridad colectiva por estimarlo como un obstáculo para la "eficiente" asignación de los recursos, tarea que debía corresponderle exclusivamente al mercado. Bajo esta premisa, se llevaron adelante una extensa gama de acciones para debilitar ante la opinión pública este valor social. Los medios de comunicación, los centros de enseñanza en sus diversos niveles, las agencias estatales y por supuesto los gremios empresariales se abocaron con entusiasmo a defender y ensalzar el individualismo como el modelo de vida a seguir, en tanto que toda expresión colectivista o solidaria era calificada simplistamente de " comunista", corrupta e incluso de terrorista.

Una vez vendida la idea del éxito individualista, se procedió a desarticular con facilidad el tejido construido en torno al concepto de solidaridad. En el plano laboral los sindicatos y asociaciones de trabajadores fueron acorralados, en tanto la legislación laboral era radicalmente modificada desamparando casi totalmente a los trabajadores. En el ámbito financiero, se liquidaron las instituciones de fomento y el crédito desapareció para los sectores populares y las PYMES. En el entorno político, se exacerbo la belicosidad frente a los partidos y representantes que no se sometieron a los intereses del gran capital.

Finalmente, si bien es verdad que subsistieron las organizaciones de base dedicadas a la atención de necesidades básicas, estás se vieron subordinadas totalmente al aparato estatal perdiendo su autonomía reportando, paradójicamente, a los sectores más reacios al espíritu solidario.

 

 

 

CAPITULO II

 

GLOBALIZACION: DESIGUALDAD Y MARGINACION

"La crisis actual resulta una paradoja difícil de explicarse de manera racional porque la miseria es motivada por la abundancia misma. Esta incapacidad se debe a las influencias de las doctrinas y principios liberales y marxistas que basaron sus concepciones en una << economía de escasez >> frente a una << economía de la abundancia >>, como lo sostiene el economista norteamericano Stuar Chase. El error estuvo en construir sus doctrinas basadas en una teoría del valor y confundir la economía privada con la pública... La diferencia anotada por (el economista inglés) Lauderdale es que la riqueza pública y la riqueza privada no se aumentan del mismo modo, y que si bien el valor es necesario para la riqueza privada, no lo es para la pública. El valor, decía Lauderdale, depende de la escasez, mientras que la riqueza nacional depende de la abundancia". (Luis Felipe De las Casas Grieve, Neoliberalismo y Aprismo, Capitulo II, Lima. Enero de 1983).

 

2.1 La Productividad que Sustituye el Factor Trabajo.

Desde el advenimiento de la Revolución Industrial, que demandó la migración masiva del campo a la ciudad de millones de campesinos para atender los requerimientos de la incipiente actividad fabril, los sucesivos avances tecnológicos que motivaban aumentos en los niveles de productividad, tuvieron como contrapartida la participación del trabajo humano como factor de producción de singular relevancia. De esta forma, se estableció una relación directa del grado de actividad comercial con el nivel de empleo, expandiéndose en períodos de bonanza, que eventualmente ofrecían oportunidades para mejorar las condiciones laborales, o padeciendo los efectos negativos en ciclos de recesión. .

Esta vinculación distintiva de la Era Industrial fue destrozada en la década de los setenta con la llegada de la crisis, las megafusiones y la emergencia del capital financiero como principal agente en la asignación de recursos en detrimento del capital productivo, hasta entonces motor de la economía mundial. Como ya se ha mencionado, la rentabilidad financiera se constituyó en el criterio fundamental para las decisiones corporativas. En dicho contexto, las respuestas frente a competidores peligrosos fueron la configuración de enormes conglomerados mediante fusiones de empresas que participaban en diversos sectores de la actividad económica, e incluso entre antiguos rivales, así como la introducción de nuevas tecnologías destinadas a reducir costos, incluidos de mano de obra. En ambos casos, se generaron "excedentes" en la fuerza laboral que podían ser dejados de lado para "sanear" la situación financiera y utilizar mejor los recursos.

Según el último informe publicado por la Organización Mundial del Trabajo (OIT), hay unos 160 millones de desocupados, 20 millones más que en 1998, siendo un tercio de la Población Económicamente Activa Mundial Sin embargo, otras fuentes fijan en 1,000 millones la cantidad de desempleados. Ese mismo informe establece la existencia de 70 millones de jóvenes que buscan incorporarse al mercado laboral sin lograr conseguir un empleo. Asimismo, se señala que la tasa promedio de desempleo en América Latina se sitúa entre el 9 y 10%. Por otra parte, los salarios reales en la región cayeron o se estancaron en los últimos años. Pero, la situación es más dramática en los países que formaban parte de la extinguida Unión Soviética, donde el impago se ha generalizado, el salario mínimo está por debajo del nivel de subsistencia y el paro entre los jóvenes es del 30%. La OIT afirma que será necesario crear 500 millones de puestos de trabajo en la próxima década.

Adicionalmente, el documento de la OIT resalta la tendencia a la contratación a tiempo parcial y en forma temporal, así como a los millones de personas subempleadas y la precariedad de las condiciones laborales. Al respecto, se estima que el 75% de los parados en el tercer y cuarto mundo, entre 750 y 900 millones de trabajadores, no cuentan con coberturas o seguros de desempleo, a diferencia de Europa Occidental o Estados Unidos donde existen programas de indemnización para enfrentar la desocupación. En los países latinoamericanos sólo se dispone de planes de compensación por finalización de labores que consisten en la entrega de una sola suma.

2.2 Marcada Asimetría en la Distribución de la Riqueza.

El primer dato que sobresale respecto a la distribución de la riqueza indica que el 20% más rico de la población mundial concentra un 86% de la renta total global, en tanto que el 40% de está se beneficia con apenas el 3.3% del Producto Bruto Mundial. Más aún, el 20% de la población total, estimada en 1,200 millones de personas, se situaban en 1998 por debajo del nivel de pobreza, fijado arbitrariamente en 400 dólares anuales, en tanto que 2,800 millones de habitantes – casi la mitad del planeta – vivían con menos de 2 dólares diarios, debiendo destacarse que la mayor parte de ellas radica en Asia Meridional, Africa y América. En contraste, las 225 personas más ricas del planeta tienen rentas equivalentes a las de los 47 países más pobres. Apenas el 4% de la fortuna de estos multimillonarios bastaría para financiar las necesidades más elementales de la población de los países en vías de desarrollo; alimentación, agua potable, infraestructura sanitaria y educación. Al llegar al extremo de considerar las tres personas más acaudaladas, observamos que poseen activos superiores al PBI de los 48 países más pobres, poblados por unos 600 millones de habitantes, sin embargo, lo peor consiste en que está disparidad en la distribución de la renta no sólo no ha sido corregida ni detenida por la globalización sino que, por contraste, tiende agravarse. A partir de 1980, unos 60 países han sufrido un constante proceso de empobrecimiento. De está forma, mientras hace 4 décadas el 20% de la población mundial correspondiente a los países más ricos gozaba de una renta 30 veces superior al 20% de la población de los países más pobres, en 1995 esta renta se había convertido en 84 veces superior

Lo que resulta más desalentador es comprobar como la globalización capitalista fue acentuando la disparidad en el usufructo de la riqueza a lo largo de los últimos siglos. A continuación se presentan cifras elocuentes.

Relación de ganancias entre el 20% más rico y el 20% más pobre de la población mundial

Año Relación

1820 3 a 1

1870 7 a 1

    1. 11 a 1

    1. 30 a 1

1990 60 a 1

    1. 84 a 1

 

En Indoamérica, la mayoría de los países que introdujeron reformas económicas de corte neoliberal en el transcurso de las 2 últimas décadas han experimentado serios aumentos en la desigualdad. Se estima que, en promedio, la mitad del ingreso nacional de cada país de la región va al 15% más acaudalado de la población. Al afinar la información, se tiene que el 5% de la población es dueña del 25% de la renta nacional, mientras el 30% de la población posee apenas el 7.5%.

Según Juan Luis Londoño del Banco Mundial, en el documento Prioridades y Estrategias para la Educación se señala que "en algunos países de América Latina y el Caribe, el 10% más rico de la población, tiene una cantidad 84 veces superior que el 10% más pobre, mientras que en otras es de <<apenas>> 15 a 1. La mayor desigualdad se observa en Honduras y Perú". En Brasil, el país más grande de esta región, se presenta una agudización de los desequilibrios en el reparto de la renta en los últimos años. Así, mientras en 1960 el 10% de la población más rica recibía el 54% del ingreso nacional, en 1995 esa cifra aumentó al 63%. Por el contrario, la participación del 50% de la población en el beneficio de la renta nacional disminuyó de 18% a 11% en ese mismo período.

En Argentina la proporción en la apropiación de la renta entre el 10% más rico y el 10% más pobre es de 24 a 1; en México es 40 a 1; en Chile es 35 a 1 y en Venezuela es de 22 a 1. Naturalmente, en el resto de naciones, más empobrecidas y con mecanismos institucionales más frágiles, la desigualdad es mucho mayor.

Existen, sin duda, determinados grupos que están más expuestos a sufrir la desigual apropiación de los recursos. Los pobladores rurales o los urbano - marginales, las mujeres, y los menores de edad forman parte de ellos. De los 200 millones de niños y adolescentes de Latinoamérica, cerca de 100 millones viven algún grado de pobreza y más de 20 millones trabajan.

Otras formas de aquilatar la desigualdad es verificando los desequilibrios en el acceso a los activos productivos y financieros, y a la propiedad en general. Cabe señalar, por ejemplo, que en Latinoamérica las Pymes generan 150 millones de empleos, pero apenas obtienen el 5% del crédito.

De todo esto se desprende que aún cuando los países latinoamericanos alcanzaron relativos éxitos en términos macroeconómicos, reflejando tasa de crecimiento del producto bruto y aumento de sus exportaciones, los beneficios de estos resultados no se trasladaron a la sociedad en su conjunto, sino que se ensanchó la brecha entre ricos y pobres. Lo peor de todo es comprobar, por enésima vez, que la desigualdad no se modera por sí sola, ni mucho menos por la acción de los mercados. Es más, cuando se generan circuitos de desigualdad en determinados sectores, éstos tienden a extenderse hacia otros, motivando un círculo vicioso de escala global. Por ejemplo, las disparidades en niveles de empleo y distribución de los ingresos afectan la educación, salud, alimentación, y otras variables socioeconómicas que, en respuesta, limitan el acceso al mercado de trabajo.

 

2.3 Una Abismal Diferencia en la Calidad de Vida de Ricos y Pobres.

En los últimos cincuenta años se han producido avances sin precedentes en casi todos los campos del conocimiento humano. Los progresos científicos y tecnológicos alcanzaron una velocidad de transformación y amplitud de aplicación jamás vista en miles de años de historia. Estos cambios cada vez más vertiginosos están modificando tan drásticamente las condiciones de vida y las costumbres alrededor de todo el orbe que los habitantes del planeta a mediados del siglo XX no hubieran podido imaginarse.

Los logros obtenidos tienen la virtud de haber creado enormes oportunidades para el desarrollo integral de los seres humanos; a tal punto esto es así, que personas de condiciones relativamente modestas disponen de expectativas en calidad de vida superiores a la que podían aspirar los más afortunados y poderosos a comienzos del siglo pasado. Los desarrollos en medicina e infraestructura sanitaria, comunicaciones, agricultura y en las diversas especialidades de ingeniería, han incrementado sustancialmente las esperanzas para disponer de una vida saludable y próspera a millones de personas.

Sin embargo, en los albores del tercer milenio una serie de problemas sin resolver crean frustraciones, tensiones, riesgos, y dudas respecto al futuro. La pobreza extendida en muchas regiones del mundo, la hambruna y epidemias que azotan a millones en los países subdesarrollados, la absoluta carencia de bienes y servicios básicos, y en general las condiciones paupérrimas en que subsisten vastos sectores sociales, condenados a la desesperanza y miseria permanente, nos plantean interrogantes inquietantes con relación al significado de los éxitos alcanzados. ¿Cuál es su repercusión para la mayor parte de la humanidad y los eventuales costos que podrían asumir las próximas generaciones?. ¿Cómo poder valorar los viajes al espacio, la televisión por cable, la comunicación vía satélite, las computadoras personales y las redes de información, los desarrollos en biotecnología, y toda la gama de éxitos científicos conseguidos si el producto de ellos no se hace extensivo al grueso de la población mundial? que, paradójicamente, sufre efectos negativos colaterales como el deterioro del medio ambiente, supresión de patrones de consumo tradicionales "por no responder a criterios económicos", exclusión de los mercados de producción por su falta de infraestructura y, peor aún, imposibilidad de acceder a fuentes de trabajo por su falta de calificación en un mundo donde el saber es cada vez más importante pero a la vez más exclusivo de pequeñas elites.

2.3.1 La Desnutrición: El Azote de los Pobres.

Si bien es verdad que en muchas regiones del planeta abundan los alimentos, se estima que en los países subdesarrollados aproximadamente 2,800 millones de habitantes padecen deficiencias nutritivas. Los últimos informes proporcionados por la Organización de las Naciones Unidas para la Agricultura y Alimentación (FAO), revelan que entre 1997 y 1999 habría en el mundo cerca de 815 millones de personas que sufren hambre en forma ostensible: 777 millones en los países subdesarrollados (95%) frente a 11 millones en los países más industrializados (1%). Según esos mismos estudios, "sólo 32 de los 99 países analizados registraron un descenso en el número de personas desnutridas entre los bienios 1990-92 y 1997-99, denunciando el aumento de personas desnutridas en el globo terráqueo.

La situación es particularmente muy grave en zonas de Asia y Africa. En el conflictivo Afganistán más de la mitad de sus habitantes (58%) padece hambre, lo mismo ocurre en Somalia (75%); Zaire (64%); Mozambique (54%) y Angola (51%). En Africa subsahariana el 70% de las mujeres está anémica.

Se estima que aproximadamente 200 millones de niños menores de cinco años, - 40% de todos los niños de esta edad en los países pobres -, carecen de nutrición suficiente. 11 millones de ellos mueren al año. El resto está expuesto a llevar una vida limitada; un indicador de ello es el retraso del crecimiento, - talla reducida para su edad en comparación con los patrones internacionales fijados por la Organización Mundial de la Salud (OMS) -. Un 33 % mostraba retraso en su crecimiento en casi la mitad de los países examinados. En los países ricos la cantidad de niños mal nutridos llega apena al 5%.

De acuerdo a lo señalado por la FAO en su Informe Anual sobre Inseguridad Alimentaria 2001, en América Latina el 11% de su población total, estimada en cerca de 500 millones padecía desnutrición en el período 1997-1999. En Centroamérica dicho indicador llega en promedio al 19%. El país más azotado por este flagelo fue Guatemala con 10.8 millones de afectados, - 22% de sus habitantes -, habiendo registrado un perverso crecimiento con respecto a 1992, cuando ese mal lo padecía "sólo" el 14% de su población.

Estas cifras se agravan más cuando se producen sequías e inundaciones que, cíclicamente demuestran la precariedad de la infraestructura de las naciones más pobres para enfrentar dichos fenómenos. Africa nos presenta experiencias sumamente dramáticas.

Sin embargo, resulta indignante constatar como se ha generado una reforma de los circuitos alimenticios, concentrando en manos de las corporaciones transnacionales (CTNs) la producción y distribución de alimentos, dando lugar a uno de los más grandes negocios de las últimas décadas. Adicionalmente a la cifras presentadas previamente, que reflejan un drama humanitario, esta concentración oligopólica tiene una serie de consecuencias que se extienden a amplios sectores.

El primero en sentir esta intervención de las CTNs es el campesino. La lógica del gran capital conlleva la supresión de todos aquellos modos de producción considerados como primitivos. En este sentido, la actividad de los medianos y pequeños campesinos dirigida básicamente al sustento de la población en escalas de reducida o regular intensidad, resulta agredida y desplazada por los conglomerados multinacionales que operan a gran escala para atender el sustento de millones de personas en todo el mundo. De esta manera, en su búsqueda de concentración de poder económico, las CTNs han iniciado por primera vez en la historia, una guerra total en contra del campesino, sostenedor de la civilización humana desde la revolución neólitica, por ser considerado como anti-económico. Está situación apuntalada por las masivas privatizaciones de tierras y bosques, se extiende a los mares en los cuales se observa la sustitución de pequeños productores pesqueros y marisqueros por las flotas de arrastre y la instalación de fábricas que procesan indiscriminadamente los productos marinos.

La siguiente en sentir la actividad de las CTNs fue la misma naturaleza. La selección natural se vio sustituida por una selección escogida en torno a los intereses empresariales, que vienen a ser los "criterios de productividad". Así, un incontable número de animales, plantas, insectos, hongos y bacterias estimadas como anti-económicos son agredidas por los representantes del gran capital y en la búsqueda de su extinción, originan una guerra que altera los eco-sistemas. A la que se agrega el establecimiento del monocultivo y la asignación de tierras planeadas exclusivamente para la ganadería corporativa y el bosque artificial.

Para cerrar el circuito de control sobre los alimentos, se modifican considerablemente las cadenas de distribución, cuya propiedad es monopolizada por los grandes consorcios comerciales. Los supermercados capitalistas aplastan al pequeño comercio y las ferias de productores independientes.

Como ya se ha visto, la víctima final de la apropiación de los circuitos alimenticios por parte del capital transnacional es el consumidor. Los criterios para la alimentación de la población del planeta fijados por las grandes inversionistas responden a consideraciones monetarias y rentistas. Los patrones de consumo se alejan así de su contribución al sustento nutritivo de los habitantes y se someten a consideración de tasas de ganancia. Un negocio es bueno si produce beneficios, importando poco si los nuevos hábitos alimenticios son consistentes y sanos o si el hambre se extiende a vastas regiones del planeta. En síntesis, el capital financiero impone sus intereses a las necesidades reales de los consumidores.

 

2.3.2 Millones de Seres Humanos no tienen Acceso a la Salud.

En nuestro mundo moderno se dan paradojas que por su crudeza generan indignación. Los espectaculares progresos alcanzados en las ciencias médicas que han permitido eliminar de la faz de la Tierra enfermedades inmemoriales en la historia humana, se contradicen con las penosas condiciones sanitarias que afrontan millones de personas en todo el orbe. Mientras la Viruela ha sido erradicada del planeta, y la Polio está muy cerca de ser extinguida, cifras presentadas por la Organización Mundial de la Salud (OMS), así como por instituciones independientes vinculadas a estos temas señalan que 17 millones mueren al año por carencia de medicamentos básicos. Los fármacos que se comercializan en muchas de las zonas más deprimidas del mundo tienen precios inaccesibles para la mayor parte de la población o son viejos y con fechas de vencimiento superadas, provocando efectos secundarios muy nocivos. En este escenario tan endeble, enfermedades como la Malaria y la Tuberculosis, de transmisión sexual como el Sida y diversas infecciones respiratorias afligen a extensas poblaciones.

Pero las reales diferencias quedan al descubierto cuando se establecen paralelos regionales. Así, mientras en la Europa el tratamiento de una Neumonía con antibióticos equivale al costo de dos o tres horas de salario. En Africa puede llegar a representar el sueldo mensual de los pocos afortunados que tienen un trabajo relativamente estable. En el sur del mundo hay un promedio de un médico por cada 6,000 personas mientras que en el norte es uno por cada 350. Peor aún, casi el 50% de la inversión para investigación en fármacos se destina a especialidades veterinarias contra el 1% asignado a enfermedades tropicales. Entre tanto, la Malaria, transmitida por el mosquito Anófeles, causa la muerte a más de un millón de personas al año, afectando a cerca del 40% de la población mundial y con particular agresividad en zonas rurales de los países más pobres de Africa y Asia. Cada segundo muere una persona por Tuberculosis. La mosca tsé-tsé transmite la Tripanosimiasis, causante de 150,000 muertes al año. De 60 millones en peligro, apenas cuatro son atendidas y el único fármaco eficaz para su combate ya no se produce.

Anualmente se reportan 4,000 millones de casos de Diarrea, con la consecuencia de más de dos millones de muertes, en la mayor parte de los casos menores de edad. En 1998, las enfermedades respiratorias costaron la vida de 3.45 millones.

Respecto a las enfermedades de transmisión sexual, de acuerdo a datos de la OMS, la Gonorrea, Sífilis y Chando Blando provocaron el 10% de la morbilidad en 1997. En aquel año hubo 62 millones de nuevos casos de Gonorrea. Pero el azote más feroz vino de la mano del Sida. Este terrible mal ha causado oficialmente 19 millones de muertos desde 1985. Casi 3 millones perecieron sólo en 1999. En Africa es la primera causa de mortalidad; de los 34 millones de infectados en el planeta, 26 millones proceden de ese continente. No obstante, dichas cifras pueden no representar su real perversidad, puesto que muchas veces viene asociado con otras enfermedades como la Neumonía.

En Indoamérica, medio millón de niños mueren cada año por enfermedades que pueden prevenirse e incluso curarse.

Una de las carencias más nocivas en los países pobres, está constituida por la falta de agua potable. Se calcula que cerca de 1,000 millones de sus habitantes no tienen acceso a éste elemental servicio; vale decir que uno de cada seis pobladores del planeta no tiene agua potable. Según estudios realizados por la OMS y la UNICEF, bastaría con dedicar 10,000 millones de dólares anuales hasta el año 2015 a programas de aprovisionamiento y depuración del agua, cantidad equivalente al gasto anual en helado en los países europeos o a la quinta parte de lo que en Estados Unidos se gasta para alimentar a los animales domésticos.

2.3.3 La Educación de Calidad: Patrimonio de muy Pocos.

Una de las denominaciones más frecuentes que se suelen utilizar para definir el signo de nuestros días es calificarla como la era del conocimiento. Los gigantescos progresos tecnológicos han abierto las posibilidades para una profusa y veloz transmisión de información a todos los confines de la Tierra. Hoy es posible ingresar desde una computadora personal a miles de bibliotecas virtuales en todo el mundo y extraer contenidos considerables en cuestión de minutos si se tiene habilidad en el manejo de técnicas informáticas. Las modernas comunicaciones permiten establecer contactos fluidos a enormes distancias. Como nunca antes se está desarrollando una movilidad estudiantil en procura de acudir a centros de formación especializados en alguna materia particular y que gozan de prestigio mundial, convirtiendo a las universidades y colegios más renombrados del planeta en verdaderos centros cosmopolitas donde acuden personas de los más diversos orígenes. Asimismo, se han elevado en forma notable los estándares y exigencias en la calidad de educación impartida, acorde a los requerimientos de industrias demandantes de personal altamente calificado. Se han creado nuevas disciplinas académicas y muchas antiguas se han dividido en diversas ramas para dar lugar a un mayor grado de especialización. Los campos de la investigación humana, en las cuales las universidades juegan un papel fundamental, abarcan aspectos que parecían increíbles e incluso desconocidos pocos años antes.

Desafortunadamente, no existe una correlación entre los desarrollos producidos y la irradiación homogénea de sus efectos positivos hacia todos los continentes. Muy a la inversa de lo esperado, los grupos detentores del conocimiento se concentran en los países del norte, en los cuales existe una relativa equidad en la enseñanza de su población. El hemisferio sur presenta otra realidad, que las cifras ayudan a describir de una manera descarnada: 1,000 millones de analfabetos; de los cuales sólo el 3% radica en los países ricos, en tanto que uno de cada tres adultos de los países subdesarrollados no sabe leer ni escribir, correspondiendo a las mujeres el 70% de los casos. 125 millones de niños no asisten nunca a la escuela y otros 150 millones abandona el colegio antes de haber alcanzado un nivel básico de alfabetización. También se establecen marcadas diferencias en la asistencia a escuelas primarias entre el ámbito rural y las zonas urbanas, que lo superan ampliamente.

La situación educativa en Indoamérica no es muy alentadora. 20 millones de infantes no pueden acudir a la escuela por las condiciones de pobreza que sufren y hay una tasa de 15% de analfabetismo promedio, llegando a ser muy elevado en Bolivia, Brasil y buena parte de Centroamérica. En muchas localidades rurales los analfabetos llegan al 43% contra el 10% de las ciudades. En esta parte del mundo, las mujeres iletradas bordean el 28% frente al 12% de la población masculina, siendo nuevamente el campo donde se presentan las mayores distancias.

Las diferencias en los niveles de educación secundaria y superior son aún mayores entre los países centrales y periféricos. El 88% de los usuarios de internet habita en el norte, en tanto que Africa y el cercano oriente apenas reúnen al 1% de ellos. En Latinoamérica un habitante promedio de 25 años tiene 4.8 años de educación. De hecho existe un bajo nivel de trabajadores con estudios secundarios, y la desigualdad entre éstos países también es muy grande. Si en Chile y Argentina la escolaridad media es de nueve años, en Brasil es de poco más de cuatro. Los porcentajes de educación universitaria de las naciones oscilan entre el 11% y 36%, muy inferiores al 80% de Estados Unidos y la mayoría de estados europeos.

En general, América Latina destina presupuestos muy exiguos para atender las necesidades educativas, y ello no sólo atañe a la infraestructura, sino que también afecta al maestro, piedra angular del acto de educar, que padece condiciones muy significativas de pobreza que remite cifras de entre 30 y 40%, que lo obliga a buscar desesperadamente otras actividades complementarias para poder subsistir, restándole horas a su labor pedagógica,

Estas deficiencias tienen consecuencias muy dañinas respecto a la definición de la amplitud y el tipo de oportunidades de bienestar a las que pueden tener acceso en el futuro, puesto que al avanzar el ciclo de vida los habitantes tienen como principal activo intelectual el capital educativo acumulado en sus años de estudio

 

2.3.4 El Deterioro del Medio Ambiente Acentúa la Pobreza.

El ataque despiadado a la naturaleza por parte de grandes capitalistas ha sido un factor relevante para agravar, aún más, los círculos de pobreza a lo largo del planeta. En la medida que se deteriora el entorno medioambiental, tanto en las ciudades como particularmente en las zonas rurales, se altera el sentido de la interrelación entre el hombre y su habitad.

Así, la contaminación atenta contra la salud; el empobrecimiento de las tierras para la agricultura y la ganadería, consecuencia de su explotación irracional, no solo provoca hambre, enfermedad, miseria y desolación en las localidades directamente afectadas sino, además, rompe una sana cadena de distribución alimenticia. En tanto ocurre lo mismo en las comunidades vinculadas a la pesca artesanal. La desertificación, el" efecto invernadero" ,un persistente debilitamiento de la capa de ozono y la extinción de peces, resquebrajando de esta manera sistemas ecológicos hace a la humanidad en su conjunto más vulnerable. Peor aún la creencia que la naturaleza proveería recursos inagotables al ser humano ha encontrado su límite en las últimas décadas.

Gran responsabilidad de estos actos desenfrenados contra el ambiente corresponde a los gobiernos que impulsaron campañas privatizadoras, abandonando la naturaleza a criterios contables, a la evaluación de tasas de ganancia que no guardaban ninguna consonancia con el frecuentemente citado "desarrollo sostenible". Pero, a diferencia de los seres humanos, la naturaleza ha encontrado la forma de vengarse del capitalismo, El agotamiento de los recursos, la culminación de la idea de una disponibilidad perpetua de fuentes renovables plantea al menos un obstáculo al avance arrollador del capital

CAPITULO III

 

UN MUNDO EN EXPLOSION: LA GLOBALIZACION DE AYER Y HOY

"¿Cómo es el mundo en el que vivimos, este mundo de las actuales generaciones de la humanidad?. Es diverso, matizado, dinámico y penetrado por tendencias opuestas y agudas contradicciones. Es un mundo de cambios sociales fundamentales, de una revolución científica y tecnológica que abarca todo, de problemas mundiales que empeoran, y de cambios radicales en la información. Es un mundo en el cual posibilidades inauditas de desarrollo y progreso se colocan codo a codo con la más abyecta pobreza, el atraso y el oscurantismo. Es un mundo en el que hay vastos campos de tensión". (Mijail Gorbachov, Perestroika, Capitulo III, Moscú, 1987)

 

    1. La Globalización en la Historia: Balance de sus Repercusiones sobre la Civilización

Las desigualdades descritas previamente abren interrogantes con respecto a los efectos que la globalización ha tenido sobre la civilización. Hace trescientos años la revolución industrial y la expansión del sistema capitalista en todo el orbe, - debido a la tendencia natural del capital a sostener procesos de acumulación constante, lo que demandaba la creación de nuevos mercados en regiones muy alejadas de las metrópolis dominantes - , comenzaron a alterar drásticamente la forma de vida a millones de seres humanos.

Es cierto que desde su origen el proceso de industrialización se cimentó sobre ostensibles disparidades en las condiciones de vida que disponían, de una parte los propietarios de los medios de producción y por otra, aquellos que vieron su trabajo convertido en una mercancía, frecuentemente con un reducido valor. En muchos casos los suburbios y barrios que rodeaban a las fábricas en las ciudades durante los primeros decenios del industrialismo presentaban aspectos miserables; también es verdad que la división de las funciones de producción y consumidor, interponiendo entre ambos al mercado como plaza de transacciones donde todo era objeto de cambio y valorización, implicó la agresión y eventual exterminio de formas productivas autóctonas que durante milenios hicieron del trueque y la autosuficiencia los pilares de su existencia, viéndose buena parte de su población forzada a migrar del campo a la ciudad.

Asimismo, la expansión desenfrenada de la actividad industrial provocó daños irreparables al medio ambiente, agravando problemas de polución ecológica, explotación indiscriminada de recursos naturales no renovables, diezmando la capa de ozono, abriendo enormes cicatrices en la tierra, toxificando océanos y condenando especies enteras a la extinción como resultado de la avaricia y falta de escrúpulos. Por si ello fuera poco, se inventaron medios de destrucción masivos con el poder suficiente para acabar con todo el rastro de vida en el mundo.

La globalización trajo consigo las formas más poderosas de imperialismo. En América del Sur, Africa y Asia, millones de aborígenes fueron sometidos a la esclavitud para trabajar en minas y plantaciones, en tanto que otras civilizaciones menos afortunadas, como los indios norteamericanos, fueron exterminados. La deliberada deformación y desarticulación de las economías de los países colonizados para "insertarlas" a los requerimientos de la economía "mundial" (léase países desarrollados), dejó una imborrable estela de sufrimiento, pobreza, hambre, enfermedad y desculturización . Está integración forzada, que se acentuó conforme se producían mayores avances tecnológicos acabo casi aniquilando economías de escala local y de subsistencia consideradas como "antieconómicas". La progresiva independencia política que alcanzaron muchos estados pobres no sólo no cambió el panorama sino que, por el contrario, contribuyó a afianzarlo, mediante la alianza de las clases dirigentes locales con las corporaciones transnacionales en detrimento de los intereses de las mayorías empobrecidas.

No obstante, debe admitirse que la revolución industrial y la globalización generaron enormes oportunidades para elevar sustancialmente la calidad de vida a millones de seres humanos, medida en términos de esperanza de vida más prolongada, provisión de alimentos, infraestructura sanitaria, educación, medios de transporte y comunicación, formas de participación política relativamente organizadas y toda una serie de progresos que ayudaron a hacer factible una vida más confortable, en comparación a siglos anteriores.

Alvin Tofler en la Tercera Ola describe algunas de las condiciones de vida de la civilización pre – industrial señalando "la abrumadora presencia de enfermedad, dolor y muerte en el campo así como en las malsanas ciudades."

La esperanza de vida era baja; unos cuarenta años, en el siglo XVI, reduciéndose a veintitantos en el siglo XVII a consecuencia de las epidemias y elevándose a poco más de cuarenta en el siglo XVIII ... la medicina oficial era letal, centrada en la sangría y la cirugía sin anestesia". Enfermedades como la tifus, la influenza o gripe, la disentenia, la viruela, la tuberculosis y la peste acabaron con la vida de millones en pocos años.

Respecto a la educación, cultura y la política Tofler se pregunta "¿era el industrialismo, pese a su mezquino materialismo, menos embrutecedor que las sociedades feudales que le precedieron? ¿Era la mentalidad mecanicista o industrial menos abierta a nuevas ideas, incluso herejías, que la iglesia medieval o las monarquías del pasado? Por mucho que desestimemos nuestras gigantescas burocracias ¿ son más rígidas que las burocracias chinas de hace siglos o que las antiguas jerarquías egipcias?". En buena cuenta muchas comunidades rurales fueron verdaderos " pozos de desnutrición, enfermedad, pobreza, falta de hogar y tiranía, con gentes desvalidas ante el hambre, el frío y los latigazos de sus dueños y señores".

La llegada de la globalización y del industrialismo permitió a millones de personas superar esas paupérrimas condiciones de vida. De hecho el trabajo remunerado, incluso poco valorado, es superior a la esclavitud. La escuela primaria, secundaria o la universidad, - pobre o rica - ,supera la transmisión oral de generaciones y la censura religiosa.

Los sistemas de agua potable, desagüe y alcantarillado, aún cuando sean precarios, son preferibles a los insolubles acueductos que permitían que las ciudades antiguas se llenasen

de aguas negras, caldo de cultivo para la propagación de epidemias. La medicina moderna ofrece a los pacientes oportunidades inigualables para enfrentar con éxito enfermedades mortales en el pasado. Los medios de transporte crean oportunidades para movilizarnos en cuestión de horas o días a cualquier parte del globo terráqueo, aumentando nuestras horas disponibles para los negocios, trabajo o el ocio, lo que resultaba imposible a comienzos del siglo XX. La luz artificial alargó las horas disponibles para el uso total de las potencialidades humanas, ya sea débil o tenue la iluminación del foco es mejor a la proporcionada por una vela.

Aún cuando proliferan los regímenes autoritarios, en los últimos doscientos años los pueblos vieron abrirse las puertas para la conquista de derechos civiles, laborales y políticos. La democracia se extendió como nunca antes había acontecido en miles de años, ¿o acaso idolatradas civilizaciones antiguas como Egipto en Africa, China en Asia, Grecia y Roma en Europa, Aztecas y Mayas e Incas en América fueron ejemplos democráticos sustentados en la voluntad popular y la división de poderes?, dicho esto sin menoscabo de la admiración que despiertan éstas culturas, por sus extraordinarios logros en agricultura, ingeniería, astronomía y otros campos del saber.

La lista puede resultar interminable, lo cierto radica en el hecho que pese a su lado obscuro, la valencia negativa citando a Víctor Raúl Haya de la Torre, la globalización y la revolución industrial abrieron un abanico de oportunidades que aún es posible aprovechar.

 

3.2 Globalización Contemporánea: Camino hacia la Cima al borde del Abismo

Los grandes inventos y desarrollos, tanto científicos como tecnológicos tienen casi siempre una doble implicancia de cara al futuro. Una visión positiva apunta hacia las oportunidades que crean para generar bienestar y crecimiento en la forma de vida. La visión contrapuesta hace incapie en los enormes riesgos que involucran por su poder de destrucción. La liberación de la energía nuclear – producto de la ficción del átomo – trajo consigo innumerable cantidad de aplicaciones en diversas áreas de la actividad humana y, sin embargo, su puesta en práctica ha dado forma a la más letal arma destructiva conocida en la historia, con el poder suficiente para terminar con nuestra especie. Los estudios en biotecnología han abierto un mundo de opciones en medicina y agricultura, pero generan dudas respecto a los efectos nocivos que puedan acarrear en términos de nuevas enfermedades, epidemias y plagas.

El increíble avance en la industria electrónica y la informática eleva en forma considerable el rendimiento en los procesos de producción de bienes y servicios, no obstante atenta frecuentemente contra las plazas de trabajo disponible en el mercado y, además, da lugar a una dependencia casi total en los sistemas y sowfware, dejándonos indefensos ante un posible fallo y ante el peligro permanente de perder valiosa información a causa de los virus informáticos. Ni que decir sobre los efectos redentores o devastadores que podría tener sobre el medio ambiente la búsqueda desesperada de fuentes de energía renovables para sustituir a recursos naturales que comienzan a agotarse, ya sea que dicha búsqueda mire al sol, al espacio o al fondo de los océanos.

A pesar de lo expuesto, debe admitirse que la única manera de dar saltos cualitativos de desarrollo es asumiendo los riesgos implícitos en cualquier aventura o investigación. La alternativa sería quedarnos estancados e incluso retrocediendo, incapaces de hacer algo mientras se deteriora la calidad de vida de millones en todo el planeta.

Por tanto, el tema no consiste en evitar los riesgos que estarán siempre presentes, - desde luego cuanto mayor sea el esfuerzo para minimizarlos será mejor -, sino más bien en ampliar las tareas de investigación y expandir potenciales beneficios hacia todos los habitantes de la tierra.

Desgraciadamente, la tendencia que la globalización ha tomado en las últimas dos décadas apunta hacia una mayor marginación de millones de seres humanos. Incluso se puede afirmar que se está revirtiendo peligrosamente uno de los efectos positivos más importantes de la expansión del capitalismo durante la era industrial. La creación del empleo para millones de personas....podrán discutirse con argumentos muy sólidos, los efectos depredadores que se extendieron hacia civilizaciones enteras, - particularmente economías rurales y locales -, pero lo cierto es que aumentaron sustancialmente las oportunidades de trabajo con la secuela que ello tiene en el resto de actividades del hombre o mujer que tiene acceso a una fuente para ganarse el sustento cotidiano. Los avances en ciencia y tecnología, impulsados por la avaricia rentista del capital financiero están dando nacimiento a una economía sin rostro humano. El trabajo es cada vez más escaso y requiere condiciones de calificación que, por su rigurosidad condenan a amplios segmentos sociales en todo el mundo a una completa marginación. Es dramático, la globalización que en el pasado atrajo a legiones de campesinos a la ciudad para abrirles las puertas de las fábricas, hoy simplemente ignora, excluye y condena a inmensas poblaciones a vivir sin esperanzas, puesto que la desnutrición, la carencia de salud e infraestructura básica hacen imposible su adecuada educación para competir exitosamente en la "era del conocimiento".

A parte de las consideraciones estrictamente laborales, y reconociendo que el industrialismo se edificó sobre la desigualdad inherente al sistema capitalista, la globalización en sus primeros siglos estableció una arquitectura social tendiente a incorporar a varios sectores de la población en función a los requerimientos y principios de la actividad fabril. En educación, salud, vivienda, transporte, comunicaciones, así como en organizaciones sociales, políticas e, inclusive en las relaciones familiares predominó el sentido de pertenencia a una sociedad, - que aún cuando injusta y por ello sujeta de correcciones - , daba a cada quien un papel a desempeñar. Se establecieron criterios unificadores en materia de concepción del tiempo, el espacio, valoración del progreso, el amor y en buena cuenta al estilo de vida a seguir, los mismos que se hicieron extensivos al grueso de los habitantes para incorporarlos tanto material como espiritualmente al sistema.

Es verdad que en este frenesí para imponer la sociedad capitalista, la globalización atacó sin piedad otras formas de vida consideradas primitivas, desarraigando poblaciones y estrangulando modos de producción y organización social preindustriales. Sin embargo, lo que ocurre en nuestros días es peor. La globalización ha virado su tendencia y en vez de integrar a pueblos enteros es más proclive a echarlos al borde del camino. Se explotan indiscriminadamente los recursos naturales de amplios territorios en todo el mundo, pero, a diferencia de antaño los habitantes de esos territorios no reciben oportunidades de empleo ni se ven beneficiados por mejoras en la infraestructura, simplemente no cuentan. La situación es mucho más grave aún si ya no existen recursos que ofrecer a las transnacionales.

En su mayor parte, el exterminio moderno no viene dado solo por salvajes conflictos étnicos o nacionalistas; viene sustentado en el olvido y abandono de comunidades enteras. La valencia positiva de la globalización existe, claro, pero es cada vez más tenue y se reduce a un pequeño grupo de privilegiados.

Este abismo abierto entre ricos y pobres, que se ensancha con el correr de los años y, paradójicamente, con la aparición de nuevas tecnologías que supuestamente debieran beneficiar a todos, constituye una peligrosa bomba que podría estallarnos con efectos desoladores...

 

3.3 La Globalización en crisis: Los Círculos Viciosos de Ajuste y Recesión

 

3.3.1 El Concepto de los Círculos Viciosos y sus Manifestaciones.

Gunnan Myrdal, premio Nobel de economía y autor de Teoría Económica y Regiones Subdesarrolladas, desarrolló el concepto de los círculos virtuosos y viciosos para describir como los ciclos de crecimiento o depresión económica se autoalimentan a si mismos, dando lugar a una espiral que tiende a extenderse sucesivamente en un proceso de interdependencia circular de causación acumulativa. Al abordar el tema de los círculos viciosos, plantea que determinadas variables afectadas inicialmente por la recesión influyen en otras, que a su vez tienen incidencia negativa sobre terceras y, al final, éstas últimas retornan al inicio para comenzar inmediatamente un nuevo ciclo depresivo. Un ejemplo sencillo, L a caída en el nivel del empleo golpea la capacidad adquisitiva de la población, lo que seguidamente se traduce en una disminución en la demanda y consumo de bienes y servicios en general, reduciendo los ingresos por ventas y obligando a las industrias a reducir costos para enfrentar la situación, siendo el trabajo uno de los factores más frecuentemente tomados en consideración para estás medidas restrictivas, lo cual provoca una nueva retracción en el empleo global.

Naturalmente, esta es una explicación hecha en términos relativamente sencillos para agilizar la lectura, puesto que la realidad económica presenta una serie de complejidades que para efectos didácticos no conviene desarrollar.

Pero, además, éstos círculos viciosos dan lugar a perniciosos efectos socioeconómicos y culturales. Por ejemplo, el profesor C.E.A. Winslow señala en su libro El Costo de las Enfermedades y el Precio de la Salud (Ginebra, 1957, p 9), dedicado a considerar aspectos económico de la salud, que "Era claro...que la pobreza y la enfermedad constituían un círculo vicioso. Los hombres y las mujeres estaban enfermos porque eran pobres; se empobrecían aún más porque estaban enfermos y empeoraban de salud porque habían seguido empobreciéndose".

En la misma dirección, el profesor Ragnar Nurkse, en su obra Algunos Aspectos de la Acumulación de Capital en los Países Subdesarrollados (El Cairo, 1952), se refirió al "círculo de la pobreza" explicando que "El concepto significa, por supuesto, una constelación circular de fuerzas que tienden a actuar y reaccionar las unas sobre las otras de manera tal, que mantienen a un país pobre en estado de pobreza. No resulta difícil imaginar ejemplos concretos de tales constelaciones circulares; puede darse el caso de que a causa de su pobreza un hombre no tenga alimentos suficientes para comer; su estado de desnutrición le afectará la salud, debilitándolo; esta debilidad física se traducirá en una capacidad baja de trabajo, la que le mantendrá en la pobreza, con lo que no tendrá lo suficiente para comer, y así sucesivamente. Este estado de cosas, referido a todo un país, puede resumirse en el lugar común siguiente: Un país es pobre porque es pobre".

Incluso es posible hallar relaciones circulares causales de pobreza a partir de situaciones que nada tienen que ver con lo estrictamente económico. Un caso típico es la discriminación que pueden padecer determinadas etnias, lo cual provoca su bajo nivel de vida. La discriminación de vastos sectores sociales por su sola condición racial, los priva de acceso a bienes y servicios de calidad en educación, salud, alimentación e infraestructura en general. Esto a su vez se refleja en deplorables condiciones de existencia, signadas por la pobreza, la ignorancia, la superstición, carencia de vivienda, enfermedades, apariencia física desagradable y sucia, y tendencia acentuada a conductas escandalosas y violentas. Todo lo cual, hace que su reputación sea muy mala y los condena a un grado peor de exclusión social.

 

3.3.2 Círculos Viciosos, Desigualdades Internacionales y Recesión Mundial.

Históricamente se ha presentado una dicotomía respecto al grado de desarrollo económico y los círculos virtuosos y viciosos de acumulación sucesiva. En los países más ricos, se observó una tendencia hacia procesos de integración económica, que apuntalaron mejoras sustanciales en la calidad de vida de amplios sectores de su población, permitiendo una relativa equidad en las oportunidades de progreso material y espiritual para todos, independientemente de su origen. Estos dos factores, integración económica y calidad de vida, se retroalimentaron circularmente en forma sucesiva.

En las naciones pobres se presentó una realidad opuesta. La falta de integración económica fue causante de centralismo y considerables desigualdades. Tal como lo expresa Gunnar Myrdal, "A los bajos niveles de desarrollo económico corresponden bajos niveles de movilidad social, de comunicación y de educación popular; y esto supone que existen grandes impedimentos para la operación de los efectos impulsores expansionistas. Al mismo tiempo, las naciones más pobres, en virtud de las desigualdades internas existentes, tienen en gran medida las mismas razones para ser a menudo menos democráticas, y disponen siempre, por el hecho de ser pobres, de un campo estrecho de financiamiento y de limitaciones psicológicas de las políticas orientadas a brindar la igualdad de oportunidades. Además, la desigualdad de oportunidades ha contribuido a mantener la baja calidad de sus factores de producción y una baja efectividad de sus esfuerzos productivos: todo esto ha frenado su desarrollo económico".

Estas desigualdades al interior de los países subdesarrollados, así como las que hay entre los estados centrales y periféricos, se reflejan en el comercio, movimiento de capitales, - con resultados desfavorables para los más débiles -, y en migraciones masivas en busca de mejores oportunidades. Siendo común, por ejemplo, la "fuga de talentos" desde el hemisferio sur hacia el norte en su desesperación por encontrar una retribución justa al valor de sus conocimientos.

Pero si aún en los períodos de efímero crecimiento económico, las desigualdades anotadas constituyen una barrera casi infranqueables para el desarrollo y la integración de comunidades locales y regionales, la situación se torna muy grave a partir de los ciclos de recesión que vienen azotando a la economía mundial, y que ha motivado la expansión de círculos viciosos por todo el orbe.

Es evidente que la economía internacional ha ingresado a un período crítico, que por sus reiteradas manifestaciones de ajuste y agudización de la recesión está acabando con la ilusión creada hace dos décadas, cuando se creyó que un relanzamiento avasallador del mercado libre traería consigo solución a la crisis de los años 70. Sin embargo, han transcurridos 20 años desde la aplicación de medidas que transformaron el enfoque de las economías nacionales y regionales, no habiéndose cumplido las expectativas cifradas en ellas, sino que contrariamente a lo supuesto, se la presentaron recurrentes ciclos críticos como las del 82 ante la imposibilidad de México por atender el pago de su deuda externa, el derrumbe de la Bolsa de Valores de Nueva York en el 87, y los sucesivos remezones ocasionados por los denominados efectos "tequila" en el 94, Asia en el 97, Rusia en el 98 y finalmente Brasil. A pesar de los enormes desembolsos efectuados por el sistema financiero mundial para acudir en rescate de las economías afectadas, (En el 94 México requirió una asistencia de 48,000 millones, en tanto que el sudeste asiático necesitó un monto superior a los 100,000 millones y la reunificación alemana demandó una inversión superior a los 150,000 millones). Ni que decir de la dramática situación de convulsión social que padece Argentina que acabó con el gobierno de De la Rúa. Es decir, los problemas continuaron sin solución, y mucho más grave aún, se trasladaron a los planos políticos y social generando tensiones muy serias, desatando violencia como producto de la frustración generalizada a lo largo de vastos territorios en Asia, Africa y América Latina.

Ya se han dado cifras que registran los efectos de las políticas neoliberales en materia de distribución del ingreso, nivel del empleo y calidad de vida, las cuales no hacen más que corroborar las consecuencias del abandono de las responsabilidades sociales por parte de los gobiernos nacionales y la subordinación de sus políticas a los dictados hechos por tecnócratas de instituciones supranacionales, - muchas veces presas de intereses de corporaciones transnacionales-, que poco o nada conocían de las necesidades reales de los habitantes de aquellas naciones.

Paradógicamente, la extensión de las novedosas modalidades que desarrolla la explotación capitalista, vale decir la moderna globalización-, se produce en el mismo momento en que estás parecen hallar su límite con las crisis. A tal punto que prominentes representantes del capitalismo llaman la atención respecto al nuevo orden mundial construido en las últimas décadas y sus probables repercusiones en el futuro. Henry Kissinger hace una severa advertencia al afirmar en el diario Clarín (Buenos Aires 04/10/98), que "así como el temerario capitalismo de laizzer faire del siglo XIX generó el marxismo, así también la globalización indiscriminada de los 90 puede generar un ataque mundial contra el concepto mismo de mercados financieros libres," para agregar que" la incapacidad del FMI quedó demostrada con su inexperiencia en Rusia".

Así, al combinarse la desigualdad con los persistentes círculos viciosos dan como resultado peligrosas condiciones de inestabilidad política y social, que podrían alentar la violencia a lo largo del planeta, siendo posible la desestabilización de algunos países que disponen de arsenal nuclear,(Rusia, Ucrania, Pakistán e India por citar algunos) , en cuyo caso la humanidad estaría al borde del abismo con una conflagración atómica.

CAPITULO IV

LA TAREA DEL PORVENIR: CONSTRUIR UN MUNDO MEJOR PARA TODOS

"Los desempleados necesitan dinero con urgencia si ellos y sus familias han de sobrevivir, por lo que es necesario, y moralmente justo, prestarles unos niveles dignos de asistencia pública. Pero cualquier estrategia para reducir la carencia de trabajo en una economía supersimbólica (léase actual) debe depender menos de la asignación de riqueza y más de la asignación de conocimientos". (Alvin Tofler, El Cambio de Poder, Segunda Parte, Sección VII, segunda edición. Barcelona, 1992).

La crisis que afecta a los centros financieros y políticos de las potencias económicas y militares, y se extiende como reguero de pólvora a todo el planeta con la mano de la globalización, abre una incertidumbre muy grande respecto al futuro. En él, para hablar en términos de Porter se presentan cuadrantes de oportunidades y riesgos, combinados con fortalezas y debilidades. ¿Cómo menospreciar las oportunidades creadas por los desarrollos en ciencia y tecnología, aún admitiendo los nuevos problemas incubados por ellos, como el ataque a la biosfera y la naturaleza en general?. ¿Es viable, o en todo caso aceptable socialmente un orden mundial cimentado sobre la base de tan pronunciadas disparidades?. ¿Qué enfoque utilizar para enfrentar la proliferación de conflictos étnicos y nacionalistas en distintas regiones del planeta, producto en parte de frustraciones por insatisfacción de necesidades fundamentales que hacen una vida digna?. ¿Existen reales posibilidades de edificar sociedades distintas, o únicamente podemos atenuar sus efectos negativos?; y a propósito de los horrendos acontecimientos del 11 de Setiembre en Nueva York, ¿imaginan el riesgo en caso que grupos terroristas o fundamentalistas llegasen a apoderarse de armamento nuclear o desarrollar algún tipo alternativo de destrucción masiva?. Estas interrogantes son apenas una muestra de los retos que deben abordar las clases dirigentes si se tiene el interés de construir un destino mejor para los miles de seres humanos que habitan en los cinco continentes. Pero, la cuestión fundamental radica en sí realmente existe esa motivación. De algo sí se tiene certeza: el porvenir depende en suma medida de las decisiones que se adopten en el presente.

 

4.1 Papel de la Política en Búsqueda de una Economía más Humana.

No resulta gratuito afirmar que el repliegue de la participación del estado en la economía, dejándola en manos de las denominadas "fuerzas del mercado", - que en muchos casos conforman enormes intereses oligopólicos y monopolios, muy distantes del "espíritu competitivo" pregonado por los defensores del liberalismo -, ha precipitado un ahondamiento en la brecha de desigualdad respecto a la apropiación de la riqueza, así como la creciente falta de protección y marginación de vastos sectores sociales, terminando con sus ya relativas aspiraciones a la construcción de una vida decorosa. Tal como ya se ha expuesto y demostrado previamente, el desmantelamiento de la arquitectura de previsión social, vinculada fuertemente a la acción de los estados nacionales, sin haber preparado a los pueblos para participar exitosamente en las nuevas condiciones, acrecentó los niveles de pobreza, ignorancia, carencia de salud y exclusión de millones de habitantes, quienes corrientemente fueron calificados como "excedentes" por no reunir los "requisitos" que los nuevos modos de producción exigían. Todo ello no hace más que servir como caldo de cultivo para la agudización de los conflictos humanos, - cualquiera sea la naturaleza que adopten y la forma o fuerza con que se manifiesten -, complicando, todavía más, las posibilidades de arribar a la puesta en práctica de políticas que incluyan la atención de expectativas de los menos afortunados.

Puestos contra la pared por los sectores más conservadores que han entregado las decisiones centrales de gobierno en manos de tecnócratas, los políticos del siglo XXI tienen ante sí el reto de recuperar esas atribuciones bajo la premisa esencial de tener siempre en consideración los posibles efectos que las determinaciones gubernamentales tienen sobre el amplio de las sociedades en su conjunto. Esto, por supuesto, no descalifica el valioso aporte que los técnicos prestan para propiciar una administración más eficiente y eficaz de los recursos disponibles, contribuyendo con esto a aumentar su rentabilidad, - medida tanto en términos económicos como sociales -, aumentando así el bienestar general. Tampoco implica, por añadidura, el desconocimiento de las reglas con las cuales opera la actividad económica, y las consiguientes limitaciones que presuponen al momento de evaluar cursos de acción.

Sin embargo, esas mismas reglas, cuidadosamente consideradas, ofrecen alternativas para acometer programas que favorezcan la extensión en el usufructo de la riqueza hacia todos los sectores sociales. Tal como lo expresa Gunnar Myrdal, existen "efectos impulsores" que tienden a marcar el inicio de "círculos virtuosos" de crecimiento y desarrollo económico. La cuestión por tanto, consiste en identificar, para cada situación o realidad particular, las variables motrices; en ello es invalorable el respaldo tecnocrático calificado, pero más importante aún es que exista la voluntad política requerida para tomar caminos distintos a los ya resquebrajados, que han propuesto y ejecutados los defensores del neoliberalismo.

 

4.2 La Reactualización del Estado del Bienestar.

Sin duda alguna, la mejor forma en la cual los políticos tienen la oportunidad de inducir el desarrollo económico y social de un país esta vinculado a la concepción y conducción del estado. En tanto la clase política abogue por un estado "neutral" en cuanto al desenvolvimiento de la actividad económica y renuncie a sus responsabilidades sociales, la lógica del capitalismo hacia la ampliación perpetua de las desigualdades continuará negándole a la mayor parte de la población de los países pobres oportunidades para superar sus deplorables condiciones de vida, que en muchos casos exceden los límites de lo tolerable social y moralmente. Este no es un alegato en búsqueda del retorno a ese estado gigante centralista e ineficiente en la asignación de los recursos e ineficaz en la obtención de resultados. De hecho, la apuesta que, sin conocerlo adecuadamente, los pueblos efectuaron en favor del neoliberalismo fue una consecuencia de la pésima intervención de la burocracia gubernamental en los asuntos económicos. No se redistribuyó adecuadamente la riqueza ni mucho menos se alcanzó el tan ansiado desarrollo equilibrado y autosostenible. Es verdad que se obtuvieron importantes conquistas sociales en salud, educación, seguridad social, prácticas laborales beneficiosas a los trabajadores. Sin embargo, fue la incapacidad del estado para edificar un sólido proceso de desarrollo lo que, en última instancia, determinó el avasallamiento de estos logros por la desenfrenada aplicación de políticas liberales. El enfoque de una renovada participación del estado debe ser, por tanto distinta. Existen diversos mecanismos fundamentales para canalizar su participación:

4.2.1 La Promoción Estatal: El Crecimiento Compartido que Conduce al Desarrollo.

La promoción plantea, necesariamente considerar el respaldo en gerencia, tecnología y financiamiento a proyectos de inversión destinados a impulsar el crecimiento ordenado, descentralizado e integrador de las economías locales y regionales, alcanzando una estructura sostenible y un nivel competitivo internacionalmente mediante la puesta en operación de los diversos factores productivos, especialmente la mano de obra, y teniendo como una de las premisas esenciales evitar en la medida de lo posible cometer los errores del pasado que condujeron a una nociva dependencia estatal de amplios sectores sociales.

 

4.2.2 Regulación Pública: La Necesidad de Negociar y Controlar al Capital.

Víctor Raúl planteó y consideró correctamente la doble valencia del fenómeno imperialista. Aprecia la necesidad de la inversión extranjera que internaliza capitales y tecnologías, pero cuestiona su naturaleza depredadora.

Los temas medulares de la regulación radican en la defensa de los intereses nacionales y la capacidad de negociar con inversionistas foráneos condiciones favorables para su participación en la economía doméstica y finalmente en la instalación de mecanismos que fiscalicen esa participación.

En el contexto de la actual globalización financiera con la emergencia de las corporaciones transnacionales (CTNs) y su aparato político, el denominado Estado Transnacional (ETN), - una superestructura compuesta por elites tecnocráticas que desarrollan sus funciones en entidades tales como el FMI, el BM, BID y la red tejida por el sistema financiero y comercial mundial -, es fundamental que el Estado Nacional se reafirme en la necesidad de actuar como agente regulador. Sin embargo, resulta evidente que en la nueva concepción de la regulación deben ser incorporadas instituciones de la sociedad civil, cuyos intereses se vean directamente afectados, - por ejemplo, asociaciones de consumidores -,para procurar una mayor eficiencia en el cumplimiento de sus tareas y disminuir los riesgos de corrupción de funcionarios ,tan presente y dañina en el pasado.

 

4.2.3 La Previsión Social: Derecho de Todos.

En la medida que la tendencia del proceso de globalización está virando hacia la exclusión absoluta de amplios segmentos sociales, que por sus deficiencias en alimentación, salud, educación e infraestructura en general se están alejando cada vez más del "mundo moderno", es preciso que el estado reasuma tareas que dejó de lado en las últimas dos décadas, precipitando el abandono a su suerte y a las "racionales decisiones del mercado" a millones de personas. Estas tareas, fundadas en principios de solidaridad colectiva, son las que tradicionalmente constituyeron sistemas de previsión social, que se extendían, o al menos pretendieron hacerlo, tanto geográficamente como en las diversas esferas sociales para atender las necesidades elementales de la población, particularmente de los que carecían de los recursos para hacerlo por su cuenta. Desde los infantes y niños, hasta los jubilados, ancianos y discapacitados, las madres solteras y otros extractos considerados vulnerables hallaron en el apoyo estatal, primero una posibilidad de subsistir frente a la precariedad de su entorno de vida, y posteriormente construir un destino superior merced entre otras cosas a la educación.

Admitiendo los gruesos errores cometidos, que en muchos casos mediatizaron severamente la prestación de éstos servicios, la experiencia de fines del milenio pasado demostró la urgencia de rescatar la acción estatal en determinadas áreas y actividades que no resultan atractivas para la inversión privada pero son básicas al bienestar general. Naturalmente, no basta sólo con la reposición simplista de la estructura previsional sino que será preciso dotarla de mecanismos institucionales que la hagan viable y sostenible en el tiempo.

 

    1. Reivindicación de la Solidaridad Social como Valor Alternativo al Capitalismo

Individualista

Salvo una conflagración nuclear o catástrofe de alcance planetario, el Capitalismo continuará siendo el principal sistema de producción y distribución de la riqueza, pese a todas las desigualdades incubadas por su extensión en el mundo. Sin embargo, la crisis actual y su tendencia a marginar numerosos conglomerados humanos, plantean la urgencia de recuperar la vigencia de formas productivas fundadas en la solidaridad social como eje medular en el usufructo de los beneficios creados por el trabajo humano.

Se ha expuesto previamente la importancia de la acción del estado como contrapeso a la presión de los grandes capitales transnacionales. No obstante, los estruendosos fracasos de las mal llamadas "economías socialistas" ejecutadas por la extinta Unión Soviética, China y sus países satélites, en última instancia constituyeron formas de capitalismo estatal con efectos devastadores sobre sus pueblos, puesto que a la lógica natural del capital hacia su acumulación, se agregaron burocracias centralizadas, corruptas y totalitarismo político que socavo cualquier atisbo de libertad, muestran que la sola acción del estado no conduce a la solución de los problemas creados por el capitalismo, ni mucho menos a la redención del ser humano.

Por tanto el concepto de solidaridad social excede a la acción del estado y se expande por toda la sociedad. Formas de asociacionismo tales como cooperativas de ahorro, crédito, producción y consumo, ferias productivas, complejos industriales y toda suerte de asociaciones autogestionarias podrían complementarse con las Pymes y redes de microempresarios y comerciantes, así como con organizaciones de beneficencia y ayuda social,( para el caso peruano, Vaso de leche, Clubes de Madres entre otros) cimentando un tejido colectivo no para sustituir a las formas capitalistas, pero si para coexistir con ellas y mitigar sus nocivos efectos sobre los más débiles. En esto, la clase política y el estado del bienestar pueden cumplir funciones de orientación y promoción, en aspectos legales, técnicos, financieros y de gerencia.

4.4 La Educación: Llaves de Progreso en la Era del Conocimiento

Desde los albores de la civilización, la cultura ha sido un elemento esencial para el progreso humano. A través de ella es posible comprender la realidad, identificando las claves que determinan su funcionamiento, así como proyectándose al futuro acometiendo las tareas para modificarla en consideración a las expectativas deseadas. La educación y la cultura permiten conocer las técnicas, desarrollar el empleo productivo, disfrutar del ocio, proteger el medio ambiente, entender y respetar a los demás, particularmente a los diferentes. De hecho, ha sido la capacidad de raciocinio inherente a la humanidad, alimentada por la educación y la cultura, lo que nos diferencia del resto de las especies que pueblan el planeta, permitiéndonos dominar la naturaleza y construir nuestro destino por encima de meros reflejos instintivos.

Pero está primigenia dicotomía entre el hombre y la bestia, ha devenido con el transcurso de los siglos y el desarrollo científico en dicotomía social al interior de la misma especie humana; quienes poseen el conocimiento controlan a aquellos que carecen de él. Mucho peor aún, los desafortunados ignorantes de nuestro tiempo son "desechados", reemplazados por la robótica y descalificados por los patrones de productividad moderna; condenados al olvido la inanición y la muerte en vida.

De la misma forma en que para los países subdesarrollados se acabo el tiempo de las ventajas competitivas sustentadas en economías primarias, exportadoras de materia prima y mano de obra barata a sus habitantes – como al resto de la población mundial -, se les terminó la era del empleo estable y seguro, de la línea de carrera a largo plazo y de las fuentes de trabajo disponibles para todos, o una gran mayoría, en tanto que el grado de calificación sirviese únicamente para ascender a los más preparados.

Como nunca antes en la historia, la educación y la cultura son imprescindibles; primero para interpretar los cambios cada vez más acelerados que han trastocado nuestras costumbres, creencias, valores y en general todo aquello que constituye la forma de vida colectiva y la personalidad individual; segundo, para integrarnos con éxito en una gama de procesos que permitan la satisfacción de las necesidades materiales y espirituales.

Reconociendo que el saber leer y escribir son la piedra angular sobre la cual se levanta la actividad educativa, la moderna noción de analfabetismo no se limita a aquella, sino se ha extendido al ámbito informático; y acaso el dominio de ciertas lenguas se hace casi imprescindible para acceder a oportunidades de trabajo. Sólo en la medida que aumenten considerablemente los presupuestos asignados a la formación, incluyendo la atención de la plana docente, será posible superar las barreras que, paradógicamente, los desarrollos técnicos han creado a millones de personas alrededor del mundo.

Asimismo, la recuperación del derecho a la gratuidad en la educación se presenta como única opción real para los estratos sociales desposeídos.

 

4.5 Investigación y Desarrollo: Claves de la Transformación

Uno de los puntos neurálgicos que marcan el ensanchamiento de la brecha que existe entre naciones ricas y pobres radica en el enfoque antagónico que se aplica respecto a la investigación y desarrollo, y a la consecuente disparidad observada en la asignación de fondos para esos fines.

Tradicionalmente los países del hemisferio norte han otorgado un valor crucial a la I-D, considerándola como una inversión de mediano y largo plazo y han destinado apreciables sumas a inversiones de riesgo en búsqueda de tasas de retorno evaluadas en términos de avances o inventos. Esta es una actitud extendida mucho más allá del ámbito gubernamental, abarcando empresas, universidades y organizaciones independientes en una amplia gama de actividades.

Por el contrario, los países pobres que son precisamente los que más requieren desarrollar tecnologías eficientes y baratas para enfrentar un sin número de carencias, consideran estéril los procesos de I - D, siendo frecuentemente calificados como "gastos inútiles" e incluso "gollerías" que reciben algunos para ganarse la vida sin hacer nada. Son estos prejuicios los que inhiben a los gobiernos de disponer fondos suficientes a dichas labores, perdiendo la ocasión de aprovechar la capacidad de eventuales talentos locales para efectuar investigaciones vinculadas con la atención de necesidades propias a la realidad de estos países. En tanto esta situación no sea superada, a partir de la acción del estado para luego ser ampliada al resto de la sociedad, las oportunidades de aprovechar los desarrollos en ciencia y tecnología continuarán supeditadas a la llegada de capitales internacionales, - cuyos intereses no reportan a los requerimientos de los países pobres -, y limitadas a un segmento muy reducido de la población, ubicado generalmente en las grandes ciudades.

 

4.6 Uso Racional de los Recursos Naturales: Desarrollo Sostenible para un Mundo

Perdurable y Justo.

Tal como se ha señalado previamente, el deterioro permanente del medio ambiente tiene efectos nocivos sobre la calidad de vida de los pueblos, especialmente los más pobres, restando oportunidades para el desarrollo.

El futuro por tanto, requiere una voluntad de cambio respecto a la relación del hombre con la naturaleza que lo rodea. No se trata por cierto de sustituir el abuso que hoy se hace de los recursos que forman parte de los sistemas ecológicos en aras de retroceder a un bucólico pasado donde "el hombre convivía en paz absoluta con su medio", - un mito que la historia se ha encargado de hacer pedazos -.

La condición natural obliga al ser humano a dominar su entorno como condición básica para progresar. No obstante, debe tenerse presente que la subsistencia del hombre está directamente relacionada al mantenimiento estable de su habitad. Es por ello que debe examinarse seriamente la forma en la cual se está procediendo respecto a los bosques, océanos, capas de la atmósfera, subsuelos y montañas, vegetales y animales en general con la finalidad de alcanzar un manejo equilibrado de los mismos, asegurando la propia existencia humana. Esto no requiere de recetas mágicas, sólo hace falta la desición política de las clases dirigentes.

 

4.7 Unidades Políticas y Económicas Regionales: Una Vía para el Desarrollo

Tal como lo predijo en su momento Víctor Raúl Haya de la Torre, el mundo ha caminado hacia la construcción de grandes bloques geopolíticos. Pero cuando se hace referencia al mundo, en este caso la calificación cabe para el hemisferio norte. El cincuentenario proceso que culminó con el pleno establecimiento de la comunidad europea, el Tratado de Libre Comercio de Norte América y la emergencia del Sud-Este Asiático, con Japón a la cabeza conformaron el tridente que rige los destinos de la economía mundial. Son estás alianzas multinacionales y cuasi continentales, - una combinación de estados nacionales, corporaciones transnacionales y organizaciones supraestatales como el BM, FMI, o MC entre otras- , los que definen el curso de las inversiones, imponen políticas económicas restrictivas a los países pobres y, por si fuese poco, demandan una apertura indiscriminada de los mercados en los estados subdesarrollados, sin que en ninguna de las situaciones descritas exista reciprocidad.

En el plano político, las alianzas regionales del norte planetario ejercen una intromisión muy fuerte en los asuntos internos del mundo pobre, con el principal propósito de respaldar la defensa de sus propios intereses, no importando si ello deviene en regímenes autoritarios que no tienen el menor escrúpulo en utilizar la represión para aplacar los movimientos populares que se resisten a las nuevas modalidades de colonialismo.

En contraste, la desunión de los países en el hemisferio sur del planeta ha sido una de las razones del subdesarrollo, tanto económico como en la mentalidad de su población. A la caída de los antiguos imperios coloniales le siguió una especie de "feudalización" de los países que cobraban una supuesta independencia política. Lo real es que, salvo excepciones, uno tras otro de los flamantes estados en Indoamérica, Africa y Asia vieron emerger e imponerse clases dirigentes chauvinistas y mercantilistas; carentes de visión política y económica. Si en el norte, a pesar de la infinidad de conflictos con su secuela de dolor y muerte, hubo concepción integracionista, en el Sur hubo caudillos, dueños y señores de " su" terruño, chacra o parcela. Si en el norte los modelos económicos apuntaron a mercados amplios tanto en términos geográficos como sociales, en el sur la economía se concentró en pequeñas zonas y registró una actividad limitada a unos pocos muy afortunados frente a la exclusión de vastos sectores sociales.

Apuntar hacia la conformación de bloques regionales como una estrategia para competir en la aldea global de nuestro tiempo requiere no solo de buenas intenciones, también necesita de la habilidad de sus dirigencias para articular procesos integracionistas fundados en instituciones sólidas. Esto implica democracias estables que garanticen no sólo los derechos políticos sino además los de naturaleza económica y social.

Una segunda condición es la voluntad para renunciar a tramos de la "sacrosanta" soberanía nacional, para cederla en parte a las instituciones representativas de la unidad regional. Es verdad que esto implica conflictos sucesivos en una variedad muy extensa de temas, pero si no existe capacidad de negociación y decisión de sumir riesgo la integración no pasara de ser meramente declarativa, tal vez idealista, pero sin contenido real ni sustento efectivo. L a larga caminata de los países europeos- desde la embrionaria comunidad del Acero y el Carbón en los años cincuenta hasta el Euro del siglo veintiuno- , constituye una extraordinaria experiencia, no para copiar pues resulta imposible a partir de realidades distintas pero si para considerar ese proceso.

 

    1. Integración de las Economías Locales a los Ambitos Nacionales e

Internacionales

La exclusión de amplios sectores sociales viene aparejada de una ostensible agresión y posterior abandono de economías locales, cuyos modos de producción y distribución de la riqueza no responden a los criterios de acumulación capitalista y por ello no se articulan a los circuitos económicos devenidos de la globalización. Es más, lo que prima es una tendencia cada vez más pronunciada hacia la concentración de poder y su centralización en zonas muy reducidas, excluyendo casi por completo a las provincias periféricas en el usufructo de los beneficios creados por los progresos científicos y tecnológicos; por el contrario, la brecha abierta entre las metrópolis y el resto de los territorios nacionales se ampíia permanentemente. Por supuesto son los países pobres en donde éstas distancias son más apreciables.

Pero lo que comienza siendo un hecho económico repercute en lo social y lo político estableciendo un círculo vicioso de desigualdad, marginación, atraso, disparidad en la calidad de vida y asimetría en participación política e influencia en la toma de decisiones que deberían corresponder por igual al común de la sociedad.

Cabe señalar que las diferencias establecidas entre circunscripciones territoriales centrales y periféricas no obedecen a patrones homogéneos sino mas bien crean una sucesión infinita de desigualdad y aislamiento, o incluso realidades locales yuxtapuestas unas con otras, que en su oportunidad describió Haya de la Torre en el Antiimperialismo y el Apra al referir que "en el curso de nuestra evolución económica las etapas no se suceden como las de la transformación de un niño en hombre. Económicamente Indoamérica es como el niño monstruoso que al devenir en hombre le creció la cabeza, se le desarrollo una pierna, una mano, una víscera, quedando el resto del organismo vivo pero anquilosado en diferentes períodos del crecimiento. Examinando el panorama social de nuestros pueblos encontraremos esta coex

istencia de etapas que deberían estar liquidadas". Está cita puede hacerse extensiva a lo largo de los países del Tercer y Cuarto mundo. Los Zapatistas en México, el movimiento de los Sin Tierras en Brasil, las revueltas indígenas en Ecuador, Bolivia y América Central, las violentas reacciones de poblaciones aborígenes en Asia y Africa, así como los perpetuos conflictos del Medio Oriente corroboran lo señalado por esa descripción y sus consecuencias.

El mismo Haya de la Torre hace una descripción particularmente llamativa para establecer diferencias entre países desarrollados y subdesarrollados, a propósito de interpretación de la historia, en una ponencia presentada ante la mesa redonda organizada por el Círculo Cultural Germano – Iberoamericano en Berlín en 1967 al señalar, refiriéndose a Indoamérica, que "En todo el continente y en la mayor parte de los países latinoamericanos están vivas y permanentes todas las etapas de la evolución humana. En esto nos diferenciamos de Europa...En Alemania no nos encontramos con un ciervo de la Edad Media en ninguna población. Nosotros no nos encontramos con un esclavo romano en ningún lugar de Europa, y ya ni siquiera nos encontramos con los hombres del siglo XVIII. En América Latina tenemos la Prehistoria, desde los caníbales, las tribus anteriores a la civilización que viven como vivieron hace diez mil años. Tenemos este fenómeno en el Chaco Argentino, en el Brasil Amazónico, en el México Taraumara, en la Colombia de los motilones, en toda la América Latina. Después de esta presencia prehistórica, tenemos el comienzo de la historia, la aurora de la historia, las comunidades incaicas están ahí presentes, las comunidades o el cálculo mexicano o azteca, están presentes, siguen trabajando, siguen pensando, cómo trabajaban y pensaban antes del advenimiento de los españoles. Después viene la presencia hispano-portuguesa, el latifundio, el hacendado, el fazeindeiro, el señor de horca y cuchillo, están presentes. Después viene el propietario moderno, el técnico, el hombre contemporáneo, el joven o el señor que se viste en América Latina y se viene a estudiar a Europa y regresa, o viene a Berlín a dar conferencias. Todos somos conciudadanos, unos de los otros".

De cara al futuro, debe tenerse presente que no es viable el desarrollo sin considerar previamente los desequilibrios regionales y la consecuente falta de articulación de extensas poblaciones del interior a las economías y mercados nacionales. Esto implica en lo político, la necesidad de establecer reformas destinadas a entregar mayores cuotas de poder y autonomía a las autoridades provinciales, y en lo económico desarrollar procesos de integración que involucren a los diversos territorios que forman parte de un país.

Este es, por cierto, sólo un planteamiento genérico que aboga por una voluntad política de las clases dirigentes para desechar modelos de desarrollo que nos han conducido a la crisis actual. Evidentemente, la descentralización exige estudios que van mucho más allá de los conceptos generales. Sin embargo, es fundamental desterrar los prejuicios sobre dicho tema y tener entereza para asumir los riesgos propios a las decisiones que suponen transformar la realidad en procura de un destino mejor para todos.

Humberto A. Martinelli: Administrador de Empresas, Universidad de Lima

Asesor en Gestión de Negocios

Telf: 3723220 – 3725281 – 3721497

e-mail: hamartin@terra.com.pe

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